Esto he escuchado:
En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de Jeta, en el parque de Anathapindika, cerca de Savatthi.
Entonces, el asceta errante Vekhanassa se acercó al Bienaventurado e intercambió con él cordiales saludos. Cuando concluyeron estas amables palabras de bienvenida y cordiales saludos, permaneciendo a un lado, hizo esta exclamación gozosa en presencia del Bienaventurado: “¡Este es el esplendor perfecto, es un perfecto esplendor!”.
“Pero, Kaccana, ¿por qué dices: ‘¡Este es el esplendor perfecto, es un perfecto esplendor!’? ¿Qué es aquel perfecto esplendor?”.
“Maestro Gotama, el esplendor perfecto es aquel que no es superado por ningún otro esplendor más alto ni más sublime”.
“Pero Kaccana, ¿cuál es aquel esplendor que no es superado por ningún otro esplendor más alto ni más sublime?”.
“Maestro Gotama, es aquel esplendor que es perfecto, que no es superado por ningún otro esplendor más alto ni más sublime”.
"Kaccana, tú puedes continuar así por mucho tiempo. Dices: ‘El esplendor perfecto es aquel que no es superado por ningún otro esplendor más alto ni más sublime’, pero no indicas lo que es ese esplendor. Imagina, Kaccana, que un hombre dijera: 'Estoy enamorado de la muchacha más bella del país'. Y si alguien le preguntara: ‘En cuanto a esta muchacha más bella del país, buen hombre, de la que estás enamorado: ¿la conoces?, ¿sabes si pertenece a la clase noble, a la de los brahmanes, a la de los khattiya o a la de la gente común?', él respondiese: ‘No’. Entonces si alguna otra persona le preguntara: ‘En cuanto a esta muchacha más bella del país, buen hombre, de la que estás enamorado: ¿sabes su nombre o clan de procedencia?... ¿Sabes si es de estatura alta, baja o mediana, si es de piel oscura, morena o blanca?... ¿Sabes de qué aldea proviene, pueblo o ciudad?', él respondiese: ‘No’. Entonces, si alguna otra persona le preguntara: 'Entonces, buen hombre, ¿estás enamorado de una muchacha que no conoces ni has visto nunca?', él respondiese: ‘Sí’.
“Si esto fuera así, Kaccana, ¿no te parece que aquel hombre estaría diciendo tonterías?”.
“Efectivamente, Venerable Señor, si este fuera el caso, aquel hombre estaría diciendo tonterías”.
“Pues de la misma manera tú, Kaccana, dices: ‘El esplendor perfecto es aquel que no es superado por ningún otro esplendor más alto ni más sublime’, sin indicar lo que es ese esplendor.
Cuando esto se dijo, el asceta errante Vekhanassa dijo al Bienaventurado: “¡Excelente, maestro Gotama! ¡Excelente, maestro Gotama! El maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora voy por refugio al maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los bhikkhus. Que el maestro Gotama me considere como su seguidor laico a partir de ahora, que ha ido por refugio de por vida”.









